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La tecnología fomenta la productividad

La herramientas de monitoreo  de trabajo se han vuelto muy populares en las empresas. No solo para controlar de manera efectiva a los empleados, sino también para obtener datos valiosos que ayuden a la productividad de las mismas. Contar con una solución a la medida que proporcione información sobre actividades, tareas, tiempos, etc, puede ayudar a los nuevos empresarios a evolucionar su negocio.

Este tipo de herramientas permite gestionar permanente la productividad de los empleados, centraliza la información y permite la trazabilidad de proyectos o actividades de equipos de trabajos presenciales y remotos desde cualquier dispositivo que tenga acceso a internet.

Así mismo, permite centralizar la información de correos, calendarios, archivos y anotaciones y relacionarlos con una actividad específica, asociarlos con los usuarios y el tiempo; permitiendo así una trazabilidad total. Esta información se puede compartir con los usuarios deseados dentro de la organización, proveedores y clientes o permitiéndolos participar en estos.

Uso efectivo del tiempo en los negocios

Para los nuevos empresarios, el tiempo es fundamental para hacer negocios. Por eso contar con una suite adecuada que permita cuantificar el tiempo invertido por parte de los equipos de trabajo en los diferentes proyectos o actividades es fundamental.

No se trata de controlar a los empleados sino de gestionar a las personas para que aumenten el foco en actividades productivas que generen resultados y que por tanto aumenten la productividad y competitividad a nivel general y determinando fácilmente el costeo de los proyectos.

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La impresión 3D llega a los medicamentos

Ya casi no nos sorprende ver como se imprimen componentes para un avión o prótesis para sustituir huesos, pero la revolución de la impresión 3D aplicada a los medicamentos promete resultados muy esperanzadores.

Para empezar, se pueden crear comprimidos con la dosis justa de los principios activos que necesita un paciente, lo que es extremadamente importante con ciertos tipos de medicamentos como por ejemplo anticoagulantes o inmunodepresores, algo que por ahora se hace usando las presentaciones con dosis estándar disponibles a granel del fabricante que, como mucho, se pueden trocear groseramente para ajustar las dosis.

Imprimir los medicamentos permitirá, además, combinar en un solo comprimido dosis de varios principios activos, lo que a su vez hará que el paciente lo tenga más fácil a la hora de seguir el tratamiento al reducir el número de comprimidos que tiene que tomar cada día; en este caso el poder ajustar las dosis de cada uno de los principios activos es también beneficioso ya que permite tener en cuenta las posibles interacciones entre ellos.

Otra posibilidad que se está estudiando es la de jugar con la forma y color de los comprimidos y cómo se distribuye el principio activo dentro de estos a la hora de imprimirlos. Jugar con la forma y color los puede hacer más atractivos para un niño, que puede comerse un pequeño fantasma de color, por ejemplo, en vez de una aburrida pastilla blanca; jugar con cómo se deposita el o los principios activos dentro del comprimido permite regular en qué parte del tracto intestinal se libera el principio activo y la velocidad a la que este se absorbe, lo que también tiene interés terapéutico.

Pero casi lo más curioso de todo esto es que se pueden usar impresoras 3D comerciales de uso doméstico para crear este tipo de medicamentos, como han demostrado en la Escuela de Farmacia de la University College de Londres, donde han conseguido imprimir comprimidos usando los procesos de modelado por deposición fundida y de estereolitografía con una impresora Replicator 2X y con una Form 1+ respectivamente.

Pruebas in vitro

Falta, de todos modos, tiempo para que veamos cómo estas técnicas se aplicarán en la práctica, ya que por ahora los resultados obtenidos son in vitro y aún hacen falta pruebas en animales y luego los correspondientes ensayos clínicos, por no hablar de una regulación, por ahora inexistente, del uso de impresoras 3D en farmacia, pero desde luego las posibilidades parecen intrigantes.

En Estados Unidos ya se comercializa el primer medicamento impreso en 3D a escala industrial, en concreto comprimidos de Spritam, un fármaco utilizado en el tratamiento de la epilepsia, que se imprimen en 3D gracias a un método que la empresa Aprecia ha bautizado como ZipDose.

Este método permite incorporar dosis regulables de hasta 1.000 miligramos de principio activo en un solo comprimido, aunque ZipDose usa una tecnología denominada Powder-liquid three-dimensional printing, algo así como impresión en tres dimensiones de polvo-líquido, que no es fácil de usar fuera de las instalaciones del fabricante, lo que hace que no sea posible la fabricación de comprimidos con dosis personalizadas o con mezclas de múltiples principios activos.

Via: elpais.com.

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¿Está lista la educación para aprovechar el impacto de la tecnología?

Todos quieren mejorar la calidad de la Educación, sobretodo porque el 65% de los trabajos que tendrán los estudiantes del actual sistema educativo, aún no existe y el 35% de los que hoy existen, desaparecerán en los próximos 5 años. Además los alumnos que hoy se encuentran en el sistema educativo tendrán un promedio de 7 empleos diferentes a lo largo de su futura vida, 5 de los cuales ni siquiera existen. Se desprende entonces estas preguntas: ¿A qué tipo de ciudadanos está formando la educación de hoy en un mundo dónde los trabajos futuros son inciertos? ¿Tendrán las competencias necesarias para desarrollar las tareas que sean necesarias?

Hace pocos años no existía el e-mail, ni redes sociales, ni buscadores de información, no existía la transmisión en vivo y no los celulares solo servían para transmitir voz. Para buscar información íbamos a alguna biblioteca o librería. Para comunicarnos lo hacíamos en forma presencial o por teléfono. Si ver un programa había que hacerlo en el momento en que se emitía por TV, o eventualmente grabarlo en un VHS. Para escuchar música comprábamos CDs, hoy lo hacemos a través de Spotify.

A pesar de semejante transformación digital, todas estas herramientas se han integrado rápidamente a la vida cotidiana de las personas más allá de su edad, actividad o nivel socio-económico y están empujando grandes cambios sociales, políticos, económicos y culturales en todo el mundo.

Claramente la tecnología es una de las claves para mejorar los procesos de formación en las capacidades que serán necesarias en el Siglo XXI.

Para los que, dentro de las empresas estamos vinculados a esta problemática, vivimos diariamente desafiados por esta transformación digital que implica un cambio constante, asociado a la forma en cómo hacemos todas las cosas. Identificamos como principales áreas de impacto a la Analítica, el Big Data, la Inteligencia Artificial, la Realidad Virtual, la Impresión 3D, Internet de las cosas, la nanotecnología, Robótica y la Biología avanzada. La cuestión es si la preparación para gestionar estas nuevas aplicaciones será dada por el sistema educativo o fuera de él.

Afortunadamente para cubrir la brecha que hay entre la Educación y la Transformación digital, existen hoy innovaciones en el uso de la tecnología que empiezan a mostrar un potencial en la mejora de la calidad de los aprendizajes. Como por ejemplo:

  • Ofrecer soluciones creativas a la falta de conocimientos de algunos profesores.

  • Mejorar la Infraestructura tecnológica para que sea ampliamente accesible.

  • Poner la educación a disposición de una audiencia a un costo mucho menor, o proporcionar un nivel de calidad de información mayor a un mismo precio.

  • Facilitar la transferencia de buenas prácticas que puedan contar con un sostenimiento a largo plazo.

  • Obtener información sobre cómo y qué aprenden los estudiantes en tiempo real aprovechando la mayor variedad, volumen y velocidad que otorgan los datos.

  • Aumentar la productividad de los docentes, liberando tiempo de tareas burocráticas y rutinarias, que pueda ser utilizado para la enseñanza diferenciada de habilidades y competencias.

Estas soluciones se hacen más eficaces cuando se le adiciona la tecnología a las estrategias en la mejora de la preparación de los profesores, nuevos métodos de aprendizaje y la inclusión de los sectores más vulnerables. Algunas de estas iniciativas que permiten acortar la brecha entre la educación y la transformación digital son las MOOC (Massive Open Online Courses) o COMA (Curso Online Masivo Abierto), Bibliotecas digitales, Campos virtuales, Google Apps para educación, entre otras que fueron adoptadas inclusive por las mejores universidades del mundo.

Para el caso concreto en Latinoamérica se destacan:

  • Educación multimediodigital a distancia: la utilización de las TIC para el dictado de clases que utilizan varias universidades de nuestro país y que pueden ser en modo sincrónico o a-sincrónico.

  • Tutoriales: la utilización del canal de Youtube que utilizan algunos profesores para enseñar a los chicos diferentes temáticas como por ejemplo un profesor Colombiano que enseña matemáticas y cuenta con casi 2 millones de suscriptores.

  • Proyectos “uno a uno”, originado en la idea de Nicholas Negroponte del MIT que propone la distribución masiva de una computadora por alumno que en Argentina se implementó por ejemplo a través del programa “Conectar Igualdad”.

  • Aula365 es una aplicación digital que a partir de un portal de aprendizaje cuenta con recursos interactivos para aprender jugando y creando.

  • Mumuki es una plataforma gratuita para aprender a programar.

He escuchado una historia que presenta esta relación entre la educación y la tecnología que resume en gran medida lo planteado en esta nota. En ella se dice que si resucitáramos a un médico que practicaba la cirugía hace un siglo, y lo llevamos a un quirófano moderno, se convertiría posiblemente en un carnicero y no podría ejercer su profesión. Pero si despertáramos a un maestro dormido desde la misma época que el médico anterior y lo pusiéramos frente a un grupo de alumnos de cualquiera de nuestras actuales escuelas, no las encontraría demasiado diferentes y podría seguramente dar su clase. Incluso, hasta podría ser un muy buen maestro.

La transformación digital va más rápido que la capacidad de aprendizaje de las personas como así también de la adecuación del sistema educativo a estas innovaciones; es por ello que si no se trabaja en pos de una adaptación y crecimiento continuo y en forma conjunta, las nuevas generaciones no estarán capacitadas para desarrollarse en los trabajos del futuro.

Vía: infotechnology.com